domingo, 12 de agosto de 2007

1988 - Casal: Conversaciones con Casal - 1988

En el año 1984, Casal edita su tercer álbum, ‘Hielo rojo’, que aparece además de forma simultánea con dos formatos diferentes. Como LP normal y como álbum doble, acompañado por las versiones ‘maxi’ de sus mejores temas, con desarrollos más largos y espectaculares. El disco contiene temas suficientes como para mantener la llama del éxito que Casal mantenía desde los cercanos tiempos de ‘Neocasal’, con aquel ‘Champu de huevo’ que fue su revelación. Poco después de aquel ‘Hielo Rojo’, comienza una gira por España que se interrumpe de forma brusca a mediados del 85. Desde entonces, el silencio cae sobre la carrera de Casal. Son tres largos años sin noticias, pero con rumores no siempre bien contrastados. Por fin, a comienzos del 88, Casal vuelve a la vida pública.

¿Qué sientes en este momento, ante este nuevo desafio, que es casi empezar de nuevo?

Sentir, sentir, ¡es la misma sensación de cuando empecé! Aunque, quieras o no, hay un cúmulo de experiencias detrás. Sabes las dificultades que tienes que volver a afrontar, pero la sensación y las ganas son las mismas que hace siete u ocho años, cuando hacia por primera vez entrevistas o ya tenia un disco en la calle. De cualquier forma, creo que es muy agradable estar empezando continuamente.

Se han rumoreado muchas cosas. Has tenido a todos los aficionados españoles en vilo. Cuéntanos ahora que podemos hablar contigo ¿Qué te ha pasado en realidad?

¡Bueno, de momento estoy vivo! Aunque se haya dicho de todo. Creo que en este país ya conocemos como funciona este tipo de temas. En aquel momento se necesitaba una cabeza de turco y, lógicamente, yo era un personaje espectacular; muy idóneo para de repente, representar una enfermedad que estaba de moda como podía ser el Sida. Si, se llego a decir que tenia sida, que me había muerto, se dijo de todo. Aunque prefiero que se haya dicho que he muerto de sida que de un catarro. Creo que, para una persona como yo, morir de un catarro o de una tensión nerviosa hubiese sido como muy cutre. Pero de cualquier forma es mentira. Empecé teniendo un esguince, me lo hice en el escenario, en Valencia concretamente. No me curé pues estaba de gira en verano. Imagínate, rodeado de músicos y de gente que está trabajando, no podía parar el espectáculo y quedarme en casa. Durante un tiempo estuve automedicándome, creyendo que yo sabia mas que nadie, porque lo que tenia eran dolores reumáticos, todo lo que encontraba con una fórmula para dolores reumáticos me lo tomaba. El caso es que lo que hice fue quedarme sin calcio y provoqué una necrosis en la cadera. La cabeza del fémur se deshizo. Entonces me tuvieron que poner una prótesis y estuve un tiempo también con una infección terrible en toda la pierna. Me quitaron la cabeza del fémur y durante casi un año estuve sin ella, hasta que desapareció toda posibilidad de infección y, con ella, el riesgo de rechazo de la prótesis. Un año después me la pusieron, empecé a hacer rehabilitación. Como las necrosis son bilaterales, cuando acabé con una pierna tuve que empezar por la otra. Yo lo abreviaría todo y te diría simplemente que fue un mal de ojo hasta que en un momento determinado me negué totalmente a que siguiera influyendo en mí. A partir de ese momento, ese mal de ojo se quedó en la incógnita y no se a donde irá ahora a parar porque yo lo estoy rechazando. Veo que todo va cada vez mejor, que se está solucionando con mas rapidez que la que creían los propios médicos. La perspectiva es mucho mas clara, ya estoy en la calle, puedo saltar, bailar, aunque vaya apoyándome en un bastón, pues necesito una cierta seguridad que todavía no tengo. Pero creo que se trata de dos o tres meses como máximo. Seguro, seguro que este verano ya estoy dando vueltas por ahí y bailando.

¡Ojalá todo sea pasado y no haya que repetir la historia! Pero supongo que todo ese tiempo que te ha tocado vivir entre médicos, pastillas, operaciones ha sido para ti un tiempo de perros. O ‘una noche de perros’ con lo has definido en una de las canciones de tu nuevo álbum.

Si, es la canción que abre el LP, y a mi me trae cantidad de recuerdos. Son unos matices muy personales y muy especiales. Se trata de un tema embriagado de todas las sensaciones que recibes esa primera noche, cuando consigues ponerte en pie y salir. Aunque sea simplemente en coche. Ver la ciudad, las luces por la noche. Ver que está lloviendo, la gente, la velocidad. Cuando estás aislado en una habitación, en una cama, te olvidas de las perspectivas. A la gente la ves de un tamaño distinto al que tiene en realidad. Al ver los ángulos desde abajo, son expresiones diferentes, no tienen nada que ver. El mundo se va volviendo de otra manera, más apaisado. Cuando te pones en pie y lo ves como es, empiezan los recuerdos. Ves que estás vivo, que todo lo que tienes y todo lo que fuiste haciendo empieza ahí, que no se desmoronó y te apetece volver a conectar con todo aquello.

¿Todas las canciones que figuran en el álbum ‘lagrimas de cocodrilo’ son tuyas?

Grabé como doce o trece temas. Luego hicimos una selección. Quise grabar uno que no fuera mío, pues pretendía salir con algo diferente. Pensé que una forma de conseguirlo se basaba en eso. Me interesaba una buena composición, con dificultades. Y elegí ‘Eloise’. Es un tema que en los años 60 me cautivó y creo que a gran parte de la profesión y del público, gente de esa época; la nueva generación quizá no se acuerde de ella. ‘Eloise’ tenia muchas dificultades, no se había hecho anteriormente. Recuerdo que en aquel entonces era muy habitual hacer versiones de los temas que nos llegaban de Inglaterra o América. ‘Eloise’ quedó intacta, tenia una orquestación y era necesario demostrar buenas facultades para cantarla. Pensé que era un buen tema para empezar, sobre todo arropado por una orquesta sinfónica y unos arreglos como podían ser los de Andrew Powell, que siempre me gustó desde que hacia los arreglos para John Miles, Alan Parsons o Pink Floyd. Tinen como un rollo entre sinfonismo y… sajón; una temática muy simple, plana, que contrasta y encaja muy bien con la tecnología y los términos que utilizamos nosotros, tipo tecno. Me pareció una fórmula muy brillante para mi voz, que al ser un poco estridente, con ese arropamiento queda muy contrastada y creo que queda bonita. En la compañía vieron que ‘Eloise’ era un gran tema y dijeron: “A por ello. Va a costar un poco más, pero vamos a hacerlo”

¿La letra española de ‘Eloise’ es simplemente una traducción o la has adaptado?

La hice nueva porque el original no decía nada. Piensa que nosotros nos educamos escuchando canciones en inglés, sin saber lo que decían, y ahora que tienes ocasión de entenderlas ves que no era nada importante. Construí otra letra con doble sentido, con frases más hirientes. De cualquier forma, esto se lo debo a la enfermedad. El hecho de poder ir Abbey Road a grabar y poder contar con un director tan importante como Andrew Powell. Y, de repente, tener a la Philarmonic Orchestra detrás de mí. Todo esto, quieras o no, son mimos que te concede la compañía por todo ese mogollón que tuve detrás.

Después de grabar ‘Eloise’, echemos una mirada al futuro. ¿Qué planes tienes en este momento?

Los planes son los normales en una persona que empieza, Aunque este paréntesis de tiempo me haya servido para ver que no me he quedado solo, que la gente sigue recordándome. De hecho, noto a la gente mucho más que antes. No se si por el aspecto o por el hecho de estar envuelto en tu trabajo, parecías un poco inaccesible. Pero ahora, cuando te ven con bastón y una expresión mas sonriente, la gente se acerca más y te comunica más lo que siente. Se alegran de verte de nuevo; para mi es muy emocionante ver que me animas a empezar y eso me encanta. Los planes inmediatos son dar todo lo que tengo, a través de la televisión, radio, cantando en directo, haciendo prensa, lo que haya que hacer.

¿Vas a hacer directo, a volver a subirte a un escenario?

Me gustaría. Ahora, de momento, me da miedo porque creo que me emocionaría demasiado. Pero seguro que si, claro, en el verano.