domingo, 12 de agosto de 2007

1983 - Casal: Una música y una imagen - 1983

Tras ‘Embrujada’, vuelve ahora con ‘Póker para un perdedor’ otro éxito seguro para el verano

Uno de los detalles por los que usted puede advertir que en la música española ha habido un cambio importante y se han roto ya las barreras a las que estaba sometida, es, quizá, la existencia de un nombre, Tino Casal y una música que cada vez se va acercando más a los modelos internacionales. Casal, tranquilamente ha ido asimilando claves necesarias para realizar un “pop” español cien por cien a la altura de cualquier producto importado. Lleva desde los diecisiete años metido en esto de la música, pero no fue hasta hace unos años cuando se dio a conocer con un tema, ‘champú de huevo’ que se escuchó bastante en su día. ‘Chico estúpido’ sería su segundo paso importante y también la mejor muestra de lo que él podía hacer. Este año de 1983 se supone que le traerá el lanzamiento definitivo y a gran escala. Por lo pronto su canción ‘embrujada’ puede considerarse como uno de los temas españoles más elogiables en lo que va de año y ‘porker para un perdedor’ que en estos días sale al mercado junto con su segundo LP ‘Etiqueta negra’ será el bombazo del verano. En definitiva no se puede pedir más. Si a todo esto añadimos su faceta como productor de grupos tan dispares como Obús y Vídeo, nos dará la autentica dimensión de este hombre dentro del panorama de la música nacional.

Antes de meterte de lleno en la música trabajabas también en diseño de ropa y pintabas. ¿Sigues haciendo todo esto?

Ahora todo esto ha quedado postergado a segundo término. Antes, cuando tenia mas tiempo, podía hacer mas cosas, ahora solo me queda tiempo para dibujarlas y explicarles a los modistos como lo quiero. Espero que cuando todo esto se organice pueda seguir haciendo también estas cosas.

¿Cuántos años llevas en Madrid?

Aquí llevo unos ocho o nueve años. Estando en Londres conocí a algunas gentes de aquí, que fueron quienes me animaron. Una vez en Madrid, abrí un pub que se llama ‘el nido de águilas’ y llevaba dos o tres tipos de vida diferentes. Por un lado grababa maquetas para mi anterior casa de discos, que se negaba en rotundo a publicarlas alegando que la casa se empieza por los cimientos. Yo me di cuenta que la casa se podía empezar por donde tu quieres siempre que tengas imaginación, y los dejé. Por otro, continuaba con el diseño de ropa y luego el bar.

Cuando el ‘boom’ de la ‘movida madrileña’ tú estabas muy unido a ella, pero, sin embargo, no te lanzaste a la aventura ¿por qué?

Yo tenía mucho que ver con aquello y no daba la cara en ningún momento porque estaba haciendo una serie de cosas que me importaban más. Había un grupo de gente, como Costus, Fabio, Alaska, Carlos Berlanga o Miguel y Bernardo de Zombies, pero yo en ningún momento me metí de lleno en lo que ellos estaban haciendo en música porque intuía que mas adelante tenia que ponerme serio y hacer las cosas bien hechas o dándoles mi criterio propio. Fui viendo pasar delante de mí movidas como la de Alaska y los pegamoides y cantidad de historias. Son cosas que quedaron ahí, una etapa de la que no guardo buenos recuerdos.

¿Musicalmente, te encuentras alejados de ellos?

Si, bastante. En principio yo soy un hombre que, aunque mucha gente crea que la estética es lo mas importante para mi, le doy mas importancia a la música. La estética es una consecuencia de la música.

Para mucha gente tu imagen resulta bastante llamativa. ¿Hay algún ánimo de provocación en ella?

No, no me interesa la provocación. Creo que la provocación se da en el ánimo del que se siente provocado, yo no la busco. Si resulto provocativo, yo soy el primero en ser victima de mi propia personalidad. Se que hay una diferencia con el resto de la gente, pero creo que tampoco es tanta. De hecho lo veo ahora más que antes en la calle. Antes yo pasaba más de la gente; no es que pasase, sino que, como no era conocido, no me tenía que preocupar por lo que dijeran o dejasen de decir. Ahora ya me paran y me preguntan cosas. Se que hay gente que se siente provocada, por llamarlo de alguna forma, pero esto es producto de una serie de diferencias establecidas entre la gente y yo.

¿Pudiera llamarse un exceso de imagen?

No creo que sea un exceso de imagen, es que a la música, hasta ahora no se le ha prestado la suficiente atención, siempre se ha dado prioridad a la imagen, que es lo primero que entra por la retina; a la música, hay que prestarle un poco mas de atención y, claro, que la gente te conceda cinco minutos para que tu les cuentes una historia es prácticamente imposible. Es mucho más fácil llamar la atención mediante una imagen y, una vez captado el interés, que se fijen un poco más en la música. - Diario Informaciones - Madrid 15 de Junio 1983

1 comentario:

mueja dijo...

Tino Casal era una pasada, lastima de su desaparición