jueves, 30 de agosto de 2007

1996 - Casal: Lagrimas de cocodrilo - 1996 - LP

Este es el nombre de uno de los mejores LP´s de Tino Casal, y seguramente fue el que tuvo un mayor éxito. Se publicó en 1988 tras cerca de 3 años de silencio producidos por una enfermedad, y rápidamente los 2 singles de salida fueron número uno de las listas: "Eloise" y "Oro negro". La primera, una magistral versión de la canción de los hermanos Paul y Barry Ryan se explotó en las discotecas hasta la saciedad, colocando a Casal como uno de los mejores músicos del panorama español, que todavía no había digerido muy bien la "movida".

Tal vez la explotación comercial de estos dos singles hizo olvidar un poco al público la calidad del disco en su conjunto. Un disco mucho más personal, intimista y profundo, en cuanto a temas, letras, etc... que los anteriores. Seguramente ese Casal enfocando canciones muy comercialmente estropeó, de alguna manera, el que se le recordara, hoy en día, como uno de los mejores cantantes, compositores y músicos de nuestro país. A quien solamente conozca esas dos canciones de este LP, le recomiendo el disco al completo, más profundo, que gana en escucha en comparación con el colofón de hiper-comercialidad de estas dos piezas, que ojo, no por ser utilizadas comercialmente no dejan de ser 2 buenas canciones, y me atrevo a decir que una canción como ELOISE, versioneada con un estilo tan genial es, hoy por hoy, irrepetible. Excelente.

Todas las canciones del disco son pequeñas obras de arte, que como conjunto, en perfecta armonía, hacen de “Lagrimas de cocodrilo” una joya de la música española. Hay pocos discos que se merezcan el 10.

Es solo una opinión personal, pero para mí, Tino Casal es uno de los pocos artistas españoles que era capaz de componer unas canciones alucinantes, con unas letras que conectan con uno, con los sentimientos, y además "cantar". Cantar con esa voz irrepetible. La canción “Noche de perros”, segunda de la cara A, relata la primera salida del hospital de Tino, una letra perfecta. “Fantasmas” nos habla de la soledad y “La piel del diablo” es, sin hablar de su letra, una canción con un ritmo pegadizo, una música característica de su autor, con ritmos a veces bailables, rupturas repentinas...

Sin duda alguna, un disco perfectamente recomendable en 1996, casi 10 años después. Es una pena que a veces el sistema comercial se olvide, injustamente de grandes obras como ésta.

Y es que las buenas obras de arte no envejecen... pero a veces caen (como las Lágrimas) en el olvido.

José Manuel Braña - 1996