martes, 28 de agosto de 2007

1991 - Casal: Pinturas de guerra

A la hora de calificar a Tino Casal como artista, el adjetivo que mejor le cuadra es el de polifacético. Cantante, compositor y diseñador de ropa, ahora se nos da a conocer como pintor y escultor. La colección de sus obras, que ha presentado en una galería de Madrid con el título de «Pinturas de guerra», recorrerá posteriormente distintos puntos de la geografía española y será expuesta también en Japón.

En Oviedo, donde nací -recuerda Tino-, estudié durante seis años en la Escuela de Artes y Oficios. Luego vino lo de la música y me olvidé del tema, pero a raíz de la necrosis de cadera que sufrí hace cinco años, que me tuvo inmovilizado dieciocho meses, volvió a renacer mi interés por las artes plásticas.

La preparación de su primera exposición le ha llevado un año de intenso trabajo y le ha obligado a desatender su faceta como cantante.

La pintura exige mucha más energía que la música -asegura Tino-. Le tienes que dedicar las veinticuatro horas del día. Para enfrentarse al lienzo hay que estar totalmente concentrado, por eso yo pinto por las noches y en absoluto silencio. La exposición que he presentado se titula “Pinturas de guerra” porque cada cuadro es una lucha. Ninguna de mis obras sale de mi estudio hasta que considero que está totalmente finalizada.

Cómo te sientes mejor; ¿cantando o pintando?

La música y la pintura no tienen nada que ver, pero yo creo que tener notas conjuntadas. Me siento más auténtico y libre pintando que cantando. La música, antes de convenirse en un producto acabado, pasa por muchos intermediarios.

G. Brassens. Foto S. Alvarez.