miércoles, 29 de agosto de 2007

2004 - Casal: Especial Tino Casal - Apunte biografico

José Celestino Casal Álvarez, “Tino Casal”, viene al mundo el 11 de febrero de 1950, en la asturiana localidad de Tudela Veguín, población muy cercana a Oviedo, capital del Principado de Asturias.

Dotado de una exquisita sensibilidad, tanto humana como artística, y tras terminar sus estudios primarios, solía ir a ver a su hermana Concepción ensayar con la Coral de Tudela Veguín. Fue quizás en esos tiempos cuando nació su pasión por la música.

Al finalizar dichos estudios, su padre, de profesión constructor, le dice que se quede con él allí, pues nunca le faltará trabajo, y que, además, le permitirá vivir en una casa sólo para él.

Pero Tino ya lo tiene decidido, quiere ser artista, y se traslada a Madrid, ingresando en la Escuela Universitaria de Bellas Artes, que como todo buen artista que se precie abandona a medias, por diferir mucho su estilo del que se encuentra allí. Decir como anécdota que, estando en la mili, convence al capitán de León para pintar los frescos que aún se conservan en su ermita.

En su Tudela Veguín natal, funda, con un grupo de amigos, entre los que se encuentra el actual alcalde del pueblo, Andrés Herráiz, los “Zafiros Negros”, grupo en el que, además de ser el cantante solista, toca la batería, actuando en bodas y banquetes, pero sólo en la provincia de Asturias.

Por aquellos tiempos, un grupo de Grado (otro pueblo asturiano) llamado “Los Archiduques”, pierde a su cantante, siendo nuestro Tino requerido para sustituirle. Éstos, de mayor alcance musical, iban a grabar su segundo disco, y les sorprende la calidad que como vocalista demuestra Tino, a pesar de su juventud y falta de preparación. El disco, un sencillo, se titulaba en su cara a “No le ames”, y en su cara b “Lamento de gaitas”. Ésta última es una adaptación de una canción de Barry Ryan, como lo sería más tarde “Eloise”.

Musicalmente llegamos a 1968: siguen en los estudios del sello discográfico “Columbia”, graban un tercer disco (el segundo para Tino), que es un fracaso comercial, titulado “Dimensión en Sol Mayor”. Parece ser que aún no llega el mensaje con claridad al gran público.

Estando de gira por Marbella con “Los Archiduques”, les deja plantados en el Hotel Don Pepe; la razón no es otra que, además de no gustarle la línea musical de éstos, resulta que como Tino no toca ningún instrumento, es el que menos cobra.

Se vuelve a su casa y se plantea el ir un tiempo indefinido a vivir a Londres. Allí arrancará con 250.000 pts. que su padre le dio diciéndole que cuando se le acabasen volvería; pero no lo hizo. Allí entrará en contacto con músicos de la talla indiscutible de David Bowie, por quien sentía una gran admiración, y con el que llegó a mantener una profunda amistad; no es casualidad que en su primer álbum, titulado “Neocasal”, incluyese su “Life on Mars” en homenaje a él.

En Inglaterra se empapa de el glam , pero retorna a España en 1974, y en 1976 se presenta al Festival de Benidorm, ganando, con la canción “Emborráchate”, casi todos los premios. Pero la canción es censurada, puesto que el gobierno entendía que incitaba a las jóvenes a la bebida.

Vuelve a Londres en 1979, en donde sobrevive como pintor de cuadros, a la vez que se familiariza con la nueva corriente musical, la famosa New Wave (o Nueva Ola). Regresa a España a finales de 1980 y se pone a trabajar, ya en Madrid, en la que será su ópera prima: el álbum “Neocasal”. Con éste título tan moderno quiere romper con su pasado ye-ýé de la etapa de “Los archiduques”. Hubo división de opiniones: mientras que la crítica lo machaca, el público, a veces más objetivo, lo alaba. Es en esa etapa cuando conoce al que será su productor, el murciano Julián Ruiz, a través del también murciano, Carlos García. Vaso, miembro del dúo tecno-pop “Azul y Negro”, al ser Casal quien diseña la portada del disco de éstos, titulado “La Edad de los Colores”.

Del álbum “Neocasal”, los títulos más conocidos son: “Champú de huevo” (dedicada a Fabio McNamara) y “Billy Boy”, además de la ya mencionada “Life on Mars” de David Bowie (resultado, ésta, de la canción que sería “My way”, y que, curiosamente pasó, en su estado de gestación, por las manos de Bowie –no gustando su letra- para, al final, convertirse, en manos de otros escritores, en la archi-versionada canción que hiciera popular La Voz de Frank Sinatra –si no, obsérvese la armonía de ambas canciones-).

En 1983, Tino Casal, publica su disco más redondo, que es su consagración como músico y cantante, titulado “Etiqueta Negra”, por el que obtiene tres discos de platino; discos que coloca en la pared del aseo de invitados. De aquel prodigioso álbum es muy difícil quedarse con una sola canción, pero permanecen en la memoria canciones como “Los pájaros”, “Póker para un perdedor”, “Embrujada” y “Tigre bengalí”, sirviendo ésta para la ópera prima de Fernando Trueba: la película “Sal gorda”. “Tigre bengalí” fue publicada también como sencillo, siendo incluida después en una segunda edición del álbum “Etiqueta Negra”.

A la par, Tino Casal compaginaba labores de producción para grupos como “Vídeo” u “Obús”, muestra, éstos últimos, de la versatilidad, nobleza e inquietud de éste inmortal artista, ya que la música de “Obús” estaba mucho más cerca del heavy español de la época (recordemos a Barón Rojo”, por ejemplo) que del estilo de Casal. Quizás, en este caso, sea en sus letras donde los extremos se tocan...

Pero volvamos al segundo larga duración, “Etiqueta Negra”. Tal fue el éxito, que la casa discográfica le insta a sacar un nuevo álbum que sale al año siguiente, en 1984, titulado “Hielo Rojo”, de donde destacan canciones como “Pánico en el Edén” (sintonía de la vuelta ciclista de aquel año), “Teatro de la oscuridad”, “Bailar hasta morir” o “Mañana”, sin olvidar la intensa “Miel en la nevera”.

Durante la gira de 1985, en Gandía, provincia de Valencia, Tino, que siempre padeció de los huesos por los severos regímenes alimentarios a los que él mismo se sometía, sufrió un grave esguince de tobillo en su pierna izquierda, debido a uno de esos saltos que daba en los escenarios. El médico le aconsejó reposo; pero él, nuestro extraño Quijote, fue contra los molinos pensando en todas esas personas que trabajaban en su espectáculo, y no quiso parar.

Con unos fortísimos calmantes, aguantó toda la gira. El esguince de tobillo le produjo una infección ósea, en el líquido sinovial, que le subió hasta la cadera. Por aquellos entonces, además, estaba desarrollando una hepatitis aguda, lo que mermó sus defensas. Se le diagnosticó una fuerte necrosis en ambas caderas, lo que le llevó a ser sometido, en la Clínica Mapfre, por parte del prestigioso traumatólogo, Dr. Palacios Carvajal, a cinco operaciones de cadera, sustituyéndole su fémur izquierdo por una prótesis de titanio. Sufrió varios rechazos a la prótesis, y, cuando ya parecía curado, es el propio Tino quien descubre que le han dejado la pierna izquierda más corta que la derecha. De nuevo, otra operación... Así, hasta llegar a la quinta.

En aquellos tiempos el SIDA ya se cobraba vidas famosas, como la del actor Rock Hudson, y es por ello que, a Casal, la meledicencia de algunos sectores de la prensa le adjudicasen dicha enfermedad; enfermedad que jamás padeció.

Consigue hacerle un guiño a la muerte y, desde su cama, escribe la canción “Jacky O´” para el disco conceptual que su productor, Julián Ruiz, estaba haciendo en ese momento, llamado “Norte Lambert”. Ésta canción sería cantada por Javier Losada, teclista estrella de ambos. El mismo Javier me contó que aún recuerda cómo Tino se la tarareaba por teléfono, mientras él iba pasándola a partitura...

Y Casal reaparece con la fuerza que sólo tienen los verdaderos nº 1, en enero de 1998 con otro larga duración, el cuarto, y para muchos el mejor: “Lágrimas de Cocodrilo”, del que cuya canción estrella es “Eloise”, versión libre de la canción de Barry Ryan. Recordemos que mucho antes ya adaptó otra canción de éste mismo, que tuvo como resultado aquella cara b del sencillo “No le ames”, llamada “Lamento de gaitas”.

“Lágrimas de Cocodrilo” es su álbum más intimista, ya que, como reconociera el propio Tino: “Todas las canciones las compuse durante mi convalecencia.” Para “Eloise”, se fue a grabar, junto a su productor de siempre, Julián Ruiz, con la Orquesta Filarmónica de Londres, dirigida por Andrew Powell (productor de Kate Bush y arreglista de ésta y Alan Parsons Project). En aquella grabación participaron músicos de la talla de John Miles o el propio Alan Parsons. “Lágrimas de Cocodrilo” contiene joyas como ”Noche de perros”, en la que nos habla de su primera salida nocturna tras su larga recuperación, “Santa Inquisición”, “La piel del Diablo” y, en menor medida, “Oro negro”; sin olvidar esos dos diamantes imprescindibles llamados “Ángel exterminador” y “El volcán”, incluidas en el formato c.d. El disco fue, aparte de muy esperado por sus fans, otro bombazo comercial, lo que le llevó a conseguir dos discos de platino más.

En noviembre de 1989 presenta el que será su último álbum: “Histeria 1990”, quizás el desquite reivindicativo de alguien ya cansado de la música y de no recibir el definitivo reconocimiento popular del que, sin duda, era merecedor. Él, así lo creía, y nosotros, como tantos y tantos, también. En España, país con tradición de no apoyar a sus propios genios, y en donde brilla más lo ajeno, nunca se acabó de valorar su talento.

Nos parece interesante señalar que la sección instrumental de este disco está hecha con una sola guitarra, pues para la grabación sólo contó como único músico de estudio con el guitarrista Paco Palacios (hoy también desaparecido), quién, con la ayuda de una guitarra midi, se encargó de disparar todos los instrumentos, desde las bases rítmicas y armónicas a los arreglos, pasando por las programaciones, etc… es más que posible que fuera la primera vez que se hacía esto en nuestro país, y quién sabe si la última. Como siempre, Julián Ruiz fue el productor.

Recordemos que en la grabación de sus anteriores trabajos siempre había más músicos, además del mismo Paco Palacios, como Javier Losada a los teclados y programaciones, Javier de Juan a la batería y programaciones, Manolo Aguilar al bajo y bajos secuenciados, J. M. Mainat, de la Trinca, con el Fairlight CMI, Carlos García Vaso, de “Azul y Negro”, el teclista Antonio Quintano, etc.

De este último trabajo, “Histeria 1990”, pueden destacarse títulos como la, una vez más, autobiográfica “Destino casual”, “Que digan misa” (puede que dedicada a su productor, y que éste no quería incluir), “Corazón bimotor”, “Histeria”, “Tal como soy”, versión de “Killing me softly with this song”, de Roberta Flack, o “No fuimos héroes”, dedicada especialmente a los “Costus” Juan Carrero y Enrique Naya. Ésta canción es una versión libre, con texto en castellano, del nº 1 del grupo británico “The Human League”, titulado “Don´t you want me”.

Pero “Histeria 1990”, su quinto álbum, no tuvo la repercusión que merecía, quién sabe si por la compañía discográfica ”Emi”, y ni mucho menos igualó el exitazo del anterior disco, “Lágrimas de Cocodrilo”.

En la madrugada del 22 de septiembre de 1991, y celebrando la publicación inminente de su primer grandes éxitos, titulado como su segundo álbum, “Etiqueta Negra”, nuestro genio nos decía adiós (aunque sólo en lo físico) en un desdichado accidente de tráfico a bordo de un Opel Corsa que, al estar el arcén mojado, chocó frontalmente con una farola, la cual fue a parar contra el parietal derecho de Tino, causándole la muerte instantánea.

Aquí acabó su vida terrenal, pero no su ingente obra, obra que todos sus fans llevaremos siempre dentro, de nuestros oídos a nuestros corazones. Desde ese trágico día, una estrella más en el cielo brilla.

Incombustible Casal, ¡hasta ahora, hasta siempre...!

En Madrid, a sábado 23 de octubre de 2004
Roberto Saus y Miguel Ángel Fdez.