martes, 28 de agosto de 2007

1990 - Casal: Locura o Histeria - Abril 1990


Atención: PATRICIA GODES entrevista a TINO CASAL ¿La excusa? La edición de «1990 Histeria», último disco del asturiano. ¿El resultado? Bien.., el resultado supera cualquier expectativa previa: ¡La entrevista del año!!!

TINO CASAL, arrebujado en sus chales, protegido por sus corazas, arrellanado entre pieles y envuelto en sonidazos y aparato tecno-lujoso, da una impresion de frivolidad que no deja adivinar que su música tiene un lado amargo y que una canción como «Histeria», con todo eso del «modelón» y tantos nombres de clubs nocturnos y tal, narra, en realidad, una historia de drama y soledad. El problema reside en que él mismo no es capaz de explicar tales sutilezas; su vicio de hablar y hablar le conduce fácilmente a la verborrea sin darle tiempo de acabar frases o concluir explicaciones interesantes. La entrevista, señores.

¿No es un absurdo completo ser conocido por la ropa y por las extravagancias cuando se es de los pocos que saben cantar en este pais?

No, no es un absurdo, porque ser famoso por la forma de vestir también tiene su mérito.

¿Hasta qué punto tienes tú la culpa de que ocurra así? .. Bastante, diría yo.

Claro, porque, a lo mejor; lo mío es más fuerte a nivel visual que musical.. Pero yo no creo que sea culpa mía total. Creo que el país no quiere entender a la primera a un tío con esa imagen diciendo las cosas con tanta dureza.

Existe una idea general de que la gente que tiene mucha imagen o es muy guapa o no tiene más que lo que se ve. ¿Hasta qué punto es cierta?

Si, si sí, parece que hace las cosas como menos creíbles, ¿no?

¿Te periudíca?

No lo sé. Al principio, cuando «Champú de huevo», cuando empecé, la gente se creía que era un montaje y, sin embargo, el elepé estaba de puta madre y para mí fue un palo que te cagas. Pero luego lo fueron entendiendo y ahora soy consciente de que, cada vez que me asomo a una revista o a la tele, el público espera ver algo nuevo, saben que van a ver algo diferente; lo que antes podia ser negativo ahora es positivo, creo yo. Siempree es bueno crear expectación, causar polémica: a la hora de comer; entre el padre y los hilos, y las madres y las hijas. El padre como acusándome: «Pero este pedazo de tal!», y la madre diciendo: «Pues no, no, a mi si me gusta... Me gusta mucho la lagartija de brillantes».

Cuando se ha creado un personale como el tuyo, ¿hasta qué punto se es prisionero de él?, ¿hasta qué punto actúa uno como la gente espera que actue?

Mmm...

Quiero decir ¿qué pasaria si, de repente, aparecieras con unos vaqueros y una camiseta blanca?

¡Madre mía! No sé...

¿Te atreverias a salir con unos vaqueros y una camiseta blanca?

No, no.

Entonces, ¿eres un esclavo del personaje?

Es que yo nunca llevo ni una camiseta blanca ni unos vaqueros. Es algo como que no me pertenece. No tengo ningún tipo de amor por esa estética. En principio porque nunca me quedaron bien los vaqueros, y luego porque ya me acomodé a llevar otro tipo de ropa, pantalones de cuero ajustados, de ante, de piel, pero con los vaqueros nunca pude... Y camiseta blanca, ¡bueno!, no me gusta, deberiais quitároslas todas!

Después de nueve años y de cíerta continuidad, ¿se te puede considerar una figura establecida?

Me gustaría no ser nunca un estándar; pero lo asqueroso es que, por ley de vida, nos dirigimos a eso irremediablemente. No me gustaría tampoco tener un sitio definido, me gustaría estar en una escala ascendente, pero tampoco hacia arriba, porque entonces empezarían ya otro tipo de responsabilidades. Ser excesivamente popular engendra otro tipo de sentimientos que el público convierte en negativos y patatín, patatán. El esfuerzo me parece suficientemente pagado con el respeto de la gente hacia lo que hago.

¿Oué crees, entonces, que piensa de ti el público?¿Te quieren o te odian?

Yo creo que los que compran mis discos me quieren. Hombre, también sé que hay un sector de gente que me odia, pero no me odian malamente, no soy tan importante como para eso. Si me odian es porque me he adelantado con la chaqueta que pensaban ponerse porque llevo los zapatos que ellos no se atreven a llevar. El odio puede luego extenderse al campo musical pero creo que siempre es algo así como frívolo, envidia y nada más.

¿Qué tienes en común con Olvido Gara y Paco Clavel, otros excéntricos del pop español?

Los tres tenemos una actitud muy mediterránea, aunque en mí caso no sé de donde sale; figúrate, asturiano, con lo gris y lo verde que es aquello. Tenemos muchas cosas en común, más Olvido y yo, aunque también tengo algo que ver con Paco de hecho, lleva la chaqueta de lentejuelas con la que actué en Benidorm... Yo se la vendí... Pero creo que realmente somos muy diferentes: la edad, la estatura... y también la obesidad, aunque ya me he librado de ella, como en mis buenos tiempos: porque yo toda mi vida fui delgado...,(continúa así durante siglos). Esto lo digo para autoconvencerme, ¿eh? (Casal, descubrimos, está a régimen estricto. Es muy presumido, como cabia esperar).

¿Locomía?

¡Ojo! Atrás, atrás, ¡basta de basura! No quiero saber nada, me ofende. Tienen más que ver con la Martirio, tienen más de la Martirio que de Tino Casal, bueno, como no sea la hombrera de Pepe Rubio...... Pero no son amantes ni del charol ni de nada. Es otra historia. Aunque, la verdad, estoy hablando por hablar; imagino que será buena gente, con inquietudes artísticas, con cosas que decir... Pero yo no tengo ningún tipo de inclinación por esas historias: me ofenden a la vista.

¿Te hubiera gustado ser mujer?

A veces, si si

Me refiero a que se supone que los hombres son sobrios y que las mujeres se permiten el lujo...

De ponerse lo que quieran. Por eso me gustaría, si me podría permitir ciertos lujos que como hombre no puedo.

¿Una falda como Locomía?

Ah, no, eso no me lo puedo permitir siendo hombre: no se deja de ser hombre por llevar una falda... Uy, ¡qué tópico! No, por muchas cosas muchísimo más serias me gustaría poder ser una mujer; en determinadas ocasiones: cuando no tengo suficientes huevos para soltarle una hostia a un tío, para callarle la boca, mientras que si fuera una mujer le arrearía con el bolso y itan tranquilo! O sea, arriba el charol y abajo el punto de seda!

¿Cuál es la influencia social que tiene un cantante?

¿Cuál es qué?, perdón...

La influencia a nivel social que tienen los cantantes

No lo sé, no sé cómo es eso.

Quiero decir, ¿crees que aportas algo vida de los que te oyen con tu música?

Sí, líberarse y estimularse.

¿Sólo?

¡Es que liberarse es fuerte!

Y tú, ¿estás contento contigo mismo?

Yo no tengo la culpa de que me hayan engendrado de esta forma, de tener estos genes y de haber tenido que educarme enseñándome a mí mismo a cantar canciones de los Beatles o de las Stones, o de los Kinks, pero así fue y tengo que ser consecuente hasta el último momento. O sea, me gusta este mundo, me gusta lo que estoy haciendo y tengo que seguir por cojones, porque esto es un cáncer; un cáncer que intenté extirpar durante mucho tiempo y dedicarme a otras historias, y hasta me metí en Bellas Artes.

¿Cómo se explica que en el panorama pop español veteranos como tú sigan siendo más atrevidos que los adolescentes de diecisiete años?

Sí, es una contradicción, pero en apariencia solamente. Es porque se supone que yo he adquirido ya una madurez y he llegado a un estado en el que puedo gritar las cosas como yo quiera porque las he vívido, mientras que a ellos les llega todo de nuevo.
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¿Cuando se llevan veinte años en el mundo de la música se vuelve uno escéptico?

No, no, no, eso te lo crees tú porque hay mucho producto falso que enturbio el sentido de tu visión, pero no hay que dejarse llevar porlo que se ve a primera vista, porque continúas confiando en que hay cosas auténticas y hay cosas de valor y hay gente que necesita decir cosas, porque sí, porque las lleva dentro.

Publicado en Rock de Luxe - Nº 63 Abril 1999