miércoles, 29 de agosto de 2007

1988 - Casal: Carisma - apunte biografico

Carisma es la palabra que mejor puede definir la personalidad de alguien tan peculiar como Tino Casal. Amante de la experimentación disfrazada de clara y directa provocación, añadió, añade aún, gotas de animación y colorido al mundo del pop español contemporáneo.

Casal empezó a cantar en su Asturias natal «en la época en que se hacían famosos los Beatles», como él mismo recuerda. Su primer grupo fue Los Zafiros Negros, donde ya empezaba a componer, cantar y tocar la batería. Pero lo de la batería era sólo afición, y su siguiente paso fue un grupo, asturiano también, llamado Los Archiduques. Allí Casal era exclusivamente cantante, y con contrato discográfico incorporado. El primer tema que graba se titula «Lamento de gaitas», versión del tema «I love how you love me'», de los hermanos Paul y Barry Ryan. Después de tres discos se produce un frenazo voluntario en su carrera. Casal no ve claro el camino que van llevando Los Archiduques, cada vez las ideas del grupo son más distintas de las suyas.

Decide marcharse a Alemania, Francia e Inglaterra mientras su grupo se aleja de la corriente pop para convertirse en orquesta de baile. Casal vuelve a España con nuevas ideas, monta un pub y se dedica a la pintura, una de sus es aficiones que, de no haber mediado la música, podía haber sido también profesión. Estamos aún a principios de los setenta y sus innovadoras ideas chocan con la tradición general. En 1978 gana el premio de la crítica en el Festival de Benidorm con el tema «Emborráchate»'. El gusanillo de la música es muy fuerte, y a finales de los setenta y primeros de los ochenta se dedica a producir a grupos. Gente como Obús, Tacones, Goma de Mascar o Vídeo llevan entre sus notas la huella del asturiano.

La etapa de la verdad de Tino Casal comienza cuando ficha por la compañía Emi. Coincide con el diskjockey y productor Julián Ruiz (quien entonces trabajaba para el guitarrista Salvador) y con Luis Cobos cuando hacia de arreglista. Los tres se meten en un estudio de grabación y surgen nueve canciones que son totalmente novedosas en España. Cuando la movida está empezando, el álbum Neocasal en el 81. El tema de impacto fue, todos lo recordamos, «Champú de huevo».

Sin apenas dejar tiempo para que el público se recuperara del impacto, ve la luz un nuevo single como adelanto de un ya terminado elepé. El tema era «Embrujada», todo un prodigio (de buena producción y mejor sonido). Sin dejar prácticamente tiempo al tiempo Casal se mete' de nuevo en un estudio para ir preparando el que seria tercer disco grande de su etapa como solista.

Hielo rojo logró por fin que el gran público conociese a fondo a un asturiano que había revolucionado la música nacional. El tema «Pánico en el Edén» fue utilizado como sintonía de la vuelta ciclista a España de 1984 y los demás temas fueron uno a uno publicándose como sencillos y escalando las listas de éxitos Había sido una carrera meteórica y sin respiro. Casal había encontrado por fin su camino después de mucho buscar. Los formatos clásicos no bastaban para mostrar su imagen al completo, por lo que simultáneamente a cada disco editaba un maxi-single con cinco canciones de mezclas. Por tercera vez se tomó un respiro, aunque esta vez totalmente involuntario. Una desgraciada sucesión de accidentes y enfermedades le retira de la circulación durante casi tres años. Todo empezó con un esguince mientras cantaba en una sala valenciana; a ello siguieron una serie de incidencias que le llevaron a una cama de hospital y a una larga convalecencia.

Hasta 1988. El espíritu luchador de Casal acaba siempre por arreglar todas las situaciones. Siempre hay que tocar fondo para salir a flote, y eso fue lo que le ocurrió a Tino. Ya recuperado y con ganas de volver a comerse el mundo, edita en ese año el que es su último trabajo hasta la fecha, Lágrimas de cocodrilo, también producido por Julián Ruiz. La sofisticación sigue predominando unida a una calidad de sonido fuera de lo corriente. El disco se abría con el tema «Eloise», versión de la canción del mismo título que años antes popularizara el británico Barry Ryan. Si bien en la década de los ochenta surgieron cientos de grupos y de estéticas diferentes, muy pocas de ellas pasarán a la historia de la música pop nacional. El fenómeno Casal, su música, su imagen, quedará grabado en las retinas y oídos de los aficionados.