viernes, 22 de agosto de 2008

2008 - Casal: Un angel llamado Tino (destino casual)


Conocí a Tino (Casal) un día de septiembre de las muy concurridas por mi parte fiestas pucelanas de San Mateo, un verano caluroso del 83. Él estaba en plena gira de su segundo y exitoso disco «Etiqueta negra». Ese día iba a ser una jornada mágica, estaba escrito. Toni Rico (manager de Tino y de «Los Secretos»), ex miembro del grupo «Alcatraz», y su hermano José Rico (técnico de sonido) unían su química en la plaza mayor pucelana para darnos un espectáculo que veinticinco años después pervive en mi retina.

El protagonista, un musicazo de Tudela Veguín que había alcanzado el éxito a nivel nacional con «Etiqueta negra». Era la hora de los ensayos, de la prueba del equipo (Tino era muy exigente y escrupuloso para ello). Me acerqué sigilosamente a mi paisano. Recuerdo que me impresionó su vestimenta original, así como su piel pecosa y su pelo teñido a tope. Con una afabilidad fuera de lo corriente me contestó a una cuestión que me tenía intrigado desde que lo conocí por las ondas de la FM y sus temas desgastados en los surcos de mis viejos vinilos. «¿Tú, qué eres de Grado, paisano?». «No, yo soy de Tudela, Grado era la base de mi segundo grupo: los "Archiduques". Antes estuve en un grupo local de Tudela que nos llamábamos "Los zafiros negros"». «Bueno, ha sido un pacer conocerte». «Lo mismo digo, paisano». «Haznos vibrar como tú sabes».

A las 21.30 en una noche fresquita, con una puntualidad inglesa, Tino y sus chicos inundaban con su magia la abarrotada plaza mayor, en la cual yo había vivido muchas horas de música en directo. Aquella actuación me marcaría para la posteridad, seguiría comprando sus siguientes discos. Vendría el tercero, «Hielo rojo», del cual me impresionó el temazo «Miel en la nevera», tema en el que Tino plasmaba su desesperanza por la ruptura con su chica de siempre, Pepa Ojanguren. Yo me sentía totalmente identificado por algo similar: me había dado puerta mi novia de algunos años. «Las montañas de discos son mi salvación». El inmenso sentimiento de Tino se plasmaba en dicho tema, así como el «póker para un perdedor» de su anterior y segundo disco «Etiqueta negra». El tiempo y el destino nos tenían algo preparado a los dos, aparte del desamor y la desesperanza por la pérdida de una mujer.

Después vendría su disco «Lágrimas de cocodrilo», un disco cargado de mucha soledad y desesperanza. Después de tres años y medio de larga convalecencia, sería la decadencia de un artista, con todo lo que lleva consigo la expresión de la palabra. Su futuro y su «destino casual» se estaban fraguando. Tino, a lo largo de su convalecencia fue abandonado, literalmente, por gente que él consideraba sus amigos.

Entró en mi colección un vinilo antiguo, su primer disco «Neocasal», que fue su carta de presentación y del cual vivirían y se nutrirían músicos como Miguel Bosé. Tino era un hombre adelantado a su tiempo. Sus viajes y su estancia en Inglaterra, influenciado por su supermoderna Pepa Ojanguren, le marcaron para el resto como uno de los precursores de los nuevos románticos en España. Tino era un hombre apolítico totalmente: su política era la música (vivía de, por y para la música y su gente).

Después de algunos años apareció, rebuscando en las estanterías de mi tienda de discos preferidos, su último disco «Histeria», el cual para muchos fue el disco en el cual Tino, a través de sus letras, predecía su futura y cercana muerte.

A Tino se le partió el corazón en dos en un trágico accidente en una noche lluviosa de la capital de España. Paralelamente, en Valladolid, perdía la vida mi novia Ángeles un día de septiembre del 91.

Gracias, Tino, por haber existido, por haberme dado esa energía especial a través de sus temas mágicos. Gracias por tu misticismo auténtico. Recuerda que tus ángeles estarán presentes, que no te abandonarán, que serán tu salvación así como esas montañas de discos nos salvarán en la desesperanza de nuestras rupturas amorosas, que nos salvarán del abismo. Algún día esas montañas de discos las escucharemos juntos para disfrutar como locos suicidas, que iremos juntos a esa nevera que ya no estará saqueada y que nos meteremos juntos una gran cucharada de miel para endulzar nuestra vida eterna. Gracias a Ángeles y a Tino por seguir existiendo y por mandarme diariamente vuestra energía.

Francisco Presas – La nueva España – 1 de Julio de 2008