domingo, 24 de agosto de 2008

1996 - Cosmos records - Albert Salmerón, el baile en el Cosmos

Como responsable del sello Cosmos, el primero en atreverse con ediciones del universo dance en nuestro Estado, Albert Salmerón ya tiene bastante que decir. Si además tenemos en cuenta que lleva la revista Disco 2000, trabaja como DJ, organiza conciertos, busca nuevos talentos, escribe en varios medios y hace un programa de radio, sus opiniones son de lectura obligada.

¿En cuántos frentes trabaja Albert Salmerón y en cuál te encuentras más a gusto?

Mi trabajo habitual, el de cada día, es el que realizo desde una oficina para Producciones Animadas y Cosmos Records. En Producciones Animadas el trabajo actual consiste en contratar programar y organizar conciertos, sesiones de DJ's, fiestas, etc., además de estar programando Ritmes Globals, que es el nombre bajo el que se integra toda la parte dance del Doctor Music Festival. Cosmos Records es el frente que más me motiva en la actualidad. Encuentro muy excitante construir un sello con una personalidad determinada y conseguir que funcione. Y en eso estamos ahora. Además, trabajo en el proyecto cambiante de Disco 2000, un fanzine que ha ido creciendo desde que nació en el 94 y que esperamos que esté en los kioscos, como una publicación con una distribución convencional, a partir del próximo mes de junio. También colaboro con otros medios (El País de las Tentaciones, Rock De Lux, Ajoblanco) y realizo un programa de radio ("La Bomba" en Radio Ciutat de Badalona). Por otra parte, no me considero un DJ. Lo que pasa es que me gusta mucho la música y siempre he pinchado para divertirme, pero últimamente no lo hago mucho porque hay mucha gente que lo hace bastante mejor que yo.

¿Hasta qué punto el DJ crea música con cada una de sus sesiones?

No creo que el DJ cree música con una sesión. En todo caso crea una especie de banda sonora a partir de material de otros. Es como realizar un discurso en el que se explica algo en función del lugar, el público y el momento. El DJ es como un actor que interpreta la obra de un autor.

¿Y hasta qué punto predispone a la gente a escuchar ciertos sonidos o puede ser responsable del éxito o fracaso de un lanzamiento?

El DJ no es el responsable del éxito o el fracaso de un lanzamiento. Nunca lo puede ser. Los responsables serán los que lo hayan promovido. Digamos que fuera, especialmente en el Reino Unido, puede ayudar a que funcionen ciertas producciones, pero no aquí.

Hace unos años no dejaban de ser personajes anónimos. ¿No es contraproducente que se haya personalizado en exceso su trabajo en los últimos tiempos?

No veo porque tiene que ser contraproducente. El DJ es una figura emergente, que es la expresión de una nueva forma de entender la música, y por eso se ha personalizado, porque el DJ es alguien con una personalidad acentuada a la hora de poner música. Rompe con la figura del pinchadiscos a la carta que existía antes, cuando en los locales no había un concepto musical determinado, algo que sigue pasando en muchos lugares.

¿No te ha tentado nunca la posibilidad de grabar o remezclar?

La verdad es que no, al menos hasta el momento. Me parece interesante, pero hay mucha gente que sabe muy bien cómo hacerlo.

Albert Salmerón trabaja en medios masivos como El País. ¿Es cierto el interés de tales medios por la música joven o se mueven por intereses simplemente mercantilistas, de atraer a un público distinto?

Supongo que están interesados, sino harían cualquier otra cosa más rentable. Y, por supuesto, supongo que hay una necesidad mercantilista de rentabilizar un proyecto. Pero ese interés existe en cualquier negocio -en la pequeña sala de conciertos alternativa de una pequeña ciudad o en un sello independiente- y es necesario para sobrevivir y llevar adelante cualquier iniciativa con garantías de éxito, porque sino estaríamos hablando sólo de ocio.

En cuanto a revistas especializadas como Rock de Lux, ¿cómo se pueden equilibrar las ansias de parecer el más enterado de cada uno de sus redactores y la posibilidad de una cierta línea editorial o la creación de un estado de opinión?

No sé. Es una cuestión que deberían responder en la dirección de Rock de Lux.

Revistas como Disco 2000 son un lujo en el ámbito de la prensa musical y, además, gratuitas. ¿Pueden sobrevivir publicaciones así simplemente de la publicidad -y eso es precisamente lo que os permite mayor libertad- o hay que renunciar a determinadas cosas?

De momento ha podido sobrevivir gracias a la publicidad, aunque precariamente. No hay que renunciar a nada, si eso es lo que quieres saber, al menos nosotros no lo hemos hecho.

En cuanto a la escena estatal de música de baile, ¿hay que buscar mucho para encontrar al verdadero talento o, por el contrario, os llueven las maquetas y propuestas de gente que quiere lanzarse?

Hay que buscar, aunque tampoco hay tanta gente trabajando. Y más o menos -aparte de las sorpresas, que las tuvimos al preparar el recopilatorio Cosmosound 1, porque nos llegó material muy interesante de gente que no conocíamos de nada-, sabes qué hace todo el mundo y dónde está. Esto, de momento, es una escena pequeña.

¿Al ser Cosmos un sello joven, pero distinto, es más fácil llegar a los medios y a la gente?

No sé si es más fácil o más difícil. Por lo que hemos visto hasta ahora, hemos encontrado mucho interés en cierto tipo de medios, especialmente prensa escrita, por lo novedoso de la propuesta, pero nos ha sido imposible entrar en otros como la radio, salvo excepciones que nos ayudan mucho como "Siglo XXI" en Radio 3.

¿Cómo se ve desde un sello con dos años de experiencia la competencia naciente de So Dens o Elefant Dance?

Se ve muy bien, porque esto empieza a animarse y empiezan a salir sellos. Es normal que pase y es saludable. Sería horroroso que sólo hubiera un sello de música de baile en nuestro país, aunque fuera Cosmos, porque respondería a una manera de ver el mundo de la música y, por suerte, hay muchas visiones. Eso es la prueba de que empieza a formarse una escena más o menos sólida.

A la hora de seleccionar a un determinado artista o grabación para el catálogo de Cosmos o para un disco recopilatorio, ¿cuáles son los criterios básicos e irrenunciables?

La calidad, con lo arbitrario que es ese término y, sobre todo, que nos guste y nos podamos identificar con cualquier edición que hagamos.

¿Cuáles son los proyectos o ediciones de Cosmos para los próximos meses?

Nuestra próxima edición, para abril, es un álbum de Alex Martin Ensemble, el segundo que editamos en Cosmos, titulado, si no hay cambios, Join The Band, en el que ha incluido músicos en vivo para hacer realidad un sueño que tenía Alex de hacer un disco un poco a la manera jazzística. También el álbum de Vanguard, para octubre, que probablemente irá precedido de un maxi en mayo. Además tenemos dos o tres maxis proyectados, aunque no tenemos claras las fechas.

¿Pueden ser catalogados Alex Martin, Madelman o Prozack como clásicos o lo serán algún día?

Es posible que pueda ser así. Especialmente en el caso de Madelman todo está tomando unas dimensiones inesperadas en la aceptación de su primer álbum Palais, que parece que ya esté adoptando la categoría de clásico. Aunque para eso, en realidad, tendrán que pasar unos cuantos años y ver entonces si sus obras siguen siendo válidas.

¿Está Cosmos cerrado al rap y cómo se ve la propuesta de Yo Gano, No More y Zona Bruta?

Cosmos no está cerrado a nada como dogma. No hemos editado nada de rap porque hasta el momento no encajaba en la línea adoptada, pero si encontráramos una propuesta especial, diferenciada, que encajara con nuestro catálogo, nos encantaría. La propuesta de esos otros sellos de rap es muy interesante y cada vez más consolidada.

La aventura de una gira con artistas de ritmos bailables sienta, también, un precedente. ¿Cuál ha sido la respuesta y qué previsiones hay de continuar en esa línea?

Ha sido muy gratificante porque nos hemos encontrado con una respuesta muy entusiasta. Creo que es necesario lanzar iniciativas así para entrar en contacto con la gente y crear un tejido que vaya más allá de Barcelona, donde estamos instalados. Creo que seguiremos haciendo giras y fiestas del sello para dar a conocer nuestra propuesta al público de otras ciudades.

¿Qué pasa con las sesiones del Etxekalte?

Las sesiones del Etxekalte son una muestra de cómo pequeñas cosas pueden ir cambiando el paisaje de la escena. Es a partir de ahí que las cosas empiezan a moverse y la gente se interesa y se engancha a nuevas iniciativas. Además, al ser un club tan pequeño, las sesiones allí se convierten en una olla a presión.

¿Cuáles son los templos de estos ritmos en el Estado o las ciudades en las que hay una mayor receptividad?

Barcelona es en estos momentos una ciudad con una gran agitación pero también en Madrid están pasando muchas cosas. Luego hay pequeños núcleos que se van extendiendo ya por todas partes, en cada lugar con una idiosincrasia muy diferente que responde al background de donde ha salido todo.

¿No estamos aún con una cierta desventaja en relación a países cercanos, como Portugal por ejemplo, en lo que se refiere al desarrollo de una escena propia?

No conozco mucho la escena portuguesa, que sé que tiene una gran relación con Galicia. Sé que tiene una gran vitalidad y que tiene mucha fuerza la escena techno-house, pero también que no hay mucho espacio para las nuevas tendencias más underground. Supongo que en Portugal se habrán desarrollado más unos géneros y en España otros.

Al ser un producto en ocasiones anónimo y con mayor presencia de sonidos instrumentales o con empleo del inglés, ¿no hay mayores posibilidades de éxito internacional en este mundo que en el del rock?

Sí, por supuesto. Además, hay una apertura mayor a lo que se hace en otros países no anglosajones que la que existe en el mundo del rock.

¿Es Europa el mercado natural para las posibles producciones estatales o sería también posible hoy en día entrar en el mundo anglosajón?

Creo que va a ser posible. De hecho lo estamos intentando y parece que vamos a entrar en breve, así como en Francia y en algún otro país europeo, donde ya tenemos distribución. El mercado de la música de baile se está internacionalizando, lo cual va a posibilitar rentabilizar con una mayor facilidad las producciones nacionales, hasta el momento algo complejo.

Por último dos preguntas para la polémica fácil. ¿Hay algo peor, en cuanto a cerrazón musical, que un indie reconvertido en adicto a la música de baile?

Sí, supongo que hay millones de cosas peores. Por otra parte, es un proceso natural que cada vez va a ser mayor.

¿Y por qué no se da ese proceso a la inversa -salvo en contadas ocasiones: Moby, Neneh Cherry-?

Porque es más normal que la gente realice el recorrido que va de lo viejo y lo conocido a lo nuevo, que al revés.

Xavier Valiño - Ultrasonica e-zine