viernes, 30 de enero de 2009

1981 - Tomates Electricos


Efímera pero fundamental se podría decir que fue la apuesta de Tomates Eléctricos en la escena tecno valenciana, ya que este grupo abanderó toda la esencia de los sintetizadores, cajas de ritmo y demás sonidos polifónicos de una ciudad que sucumbía ante los ecos del rock progresivo, los retales que llegaban a cuentagotas de la new wave y sobre todo por el rock mediterráneo, que por entonces daba sus últimas bocanadas en una Valencia que quería modernizarse cuanto antes. Los cuatro responsables de aquel bonito y poco habitual injerto tecno-naranjero respondían a: Miguel Ángel Galán “Tomator” (secuenciador, sintetizadores y coros), Francisco Galán “Tomatín” (guitarra eléctrica y coros), José Godofredo “Kokof” (voz y percusión electrónica) y José Luis Macías (sintetizadores).

Aquella creatividad, tanto musical como visual, tan solo se reflejó un año, 1981, y únicamente se pudieron ver en directo en un par de ocasiones, ambas en una de las salas que más apoyó a los grupos locales de la zona, Planta Baja. La primera de ellas se sucedió nada más entrar en otoño. En el pequeño local no se daba crédito a lo que sonaba por los altavoces en esos momentos, algo parecido al ‘Fade To Grey’ de Visage, y eso en un lugar público de esas características desde luego que resultaba poco habitual. La imagen del cuarteto, inclasificable por entonces, enmudecía a los asistentes, solo había

un músico con una guitarra acompañado de tres enloquecidos “tipos” que se movían frenéticamente delante de extraños aparatos. Los individuos, de pelo corto, iban vestidos con pantalones y camisas con corbata, más otro, Kokof, poseía una camiseta de plástico de colores, al mismo tiempo que tocaba extraños botones sin parar y no cesaba de moverse, agitándose como un poseído delante de unos paneles de control repletos de botoncitos y lucecitas destellantes y demás aparatos, cables y racks de efectos. El sonido era limpio, rítmico, extraño y endiabladamente ensordecedor, parecía transportarte directamente a Frankfurt delante de los mismísimos Kraftwerk. Después de esa noche eran comprensible muchas cosas que decían otros chavales en sus canciones, como el futuro ya está aquí (Radio Futura) o los tiempos están cambiando (Loquillo y Trogloditas), aunque este último plagiaba en su letra a un tal Bob Dylan, que ya antes, en otro sitio y en inglés, dio cuenta de tal dichoso significado.

La otra actuación fue ya a finales del mismo año, con un sonido calcado y una imagen, aun si cabe bastante más futurista, desprendiendo de su originalidad piezas que respondían a títulos como ‘Climax’, ‘No Te Pongas Histérico, Querido’, ‘Orgía De Los Selenitas’ o ‘Teléfono Rojo’, su canción más representativa. Uno de los teclistas, José Luis Macías, de pelo rubio a lo David Sylvian, líder por entonces éste de una de sus bandas fetiche, Japan, había parido una canción llamada ‘Imágenes’, claro está, con mucho sintetizador de por medio. Aquel tema no gustó al resto del grupo y se la llevó a Glamour, banda la cual por

entonces militaba y estaba empezando a gestar su primer álbum, convirtiéndose a medio plazo en uno de los himnos de La Movida Valenciana, amén de que Glamour ha sido y es el referente musical más importante de toda la historia de la música nacional surgida por tierras valencianas. ¿Qué habría pasado si ‘Imágenes’ hubiera calado en Tomates Eléctricos?.

Tras este último concierto finalizó la historia de Tomates Eléctricos, dejando para la posteridad una gloriosa y cotizada maqueta grabada analógicamente en el Tomakay, y donde se reflejaban aparte de los temas nombrados anteriormente: ‘Viajes’, ‘Caminos Intermitentes’, ‘Visitantes De Grecia’, ‘Billy Luce Muy Lindo’ y ‘Mente En Blanco’. A nivel póstumo, dicha maqueta fue “editada” por Juan Vitoria para su tienda de discos Ámsterdam. También se grabaron y masterizaron cuatro temas años después para un extended play que desgraciadamente nunca vio la luz: ‘Teléfono Rojo’, ‘Viajes’, ‘Caminos Intermitentes’ y ‘La Orgía De Los Selenitas’.

A principios de 1982 y tras asentarse José Luis Macías en Glamour, los tres músicos restantes empezaron a dar vida a Fanzine, reclutando a Vicente Comes “Paloma” y Luis “Susu” Pisu, y emergiendo con ellos una de las formaciones más memorables que conoció Valencia por aquella década de los ochenta, aunque con un final idéntico que los mismos Tomates Eléctricos. Como nota anecdótica, años después, una banda local llamada Última Emoción, en donde recalaba el mismo José Luis Macías y colaboraba esporádicamente José Godofredo “Kokof”, titularon a uno de sus temas ‘El Misterio De Los Tomates Eléctricos’, en un claro homenaje al cuarteto valenciano.

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